Democracia ambiental para los derechos sociales y de nuestra biodiversidad

Por área de medio ambiente de la Fundación La Alameda

Desde la Fundación La Alameda hemos tenido diferentes iniciativas para poder visibilizar la crisis ambiental que estamos viviendo. Esto es un tema urgente de tratar no sólo por autoridades a través de las instituciones políticas, sino también por la sociedad civil organizada y el mundo de la academia. Han pasado ya décadas desde que los temas medioambientales se instalaron con fuerza, en las escenas públicas, políticas y mediáticas, como nudos críticos que debían ser resueltos desde las políticas públicas. Hoy resulta ser un hecho irrefutable que la vida de las comunidades humanas ha sido afectada producto de la depredación de los recursos naturales, donde las consecuencias están a la vista: Desforestación, desertificación, calentamiento global y un mal uso de la biodiversidad a través de la biopiratería (extinción promovida por instituciones e intereses del capitalismo que amenazan la diversidad cultural y biológica de los saberes ancestrales). Esto nos tiene dentro de una crisis climática, con entramados industriales que están impactando a personas vulnerables que viven en zonas de sacrificios que producto de la contaminación y desechos sufren problemas de salud.

Lo anterior demuestra la existencia de problemas ecológicos distributivos que conllevan a una alta conflictividad en las zonas afectadas. Respecto a los conflictos ecológicos distributivos nos referimos al reparto desigual de los costos y potenciales ecológicos; lo cual aborda una deuda ecológica lo que implica la destrucción de la base de los recursos naturales de los países llamados subdesarrollados o en vías de desarrollo. Es necesario seguir dialogando y tomando acciones sobre el rol de los actores estatales y no estatales entorno a la crisis climática (independiente que no tengamos en Chile la COP 25). No cabe duda de que las relaciones de poder que median la relación entre la sociedad y el medio ambiente también tratan conflictos derivados de la distribución desigual y las estrategias de apropiación de los recursos. Por lo tanto, una democracia ambiental podría garantizar la mejora de derechos sociales en nuestro país.

Hoy es imposible planificar el desarrollo de comunidades, o de proyectos nacionales o locales, sin considerar la dimensión medioambiental. Tampoco se puede concebir el proceso de las políticas públicas o decisiones políticas sin tomar en cuenta la participación ciudadana, la transparencia de la gestión de los recursos y los controles democráticos que tienen que ejercer la sociedad civil sobre sus representantes. Como el área de medioambiente, pretendemos realizar análisis, diagnósticos y acciones que abran espacios de diálogos donde podamos (re)pensar las conflictividades medioambientales desde los vínculos que tienen con las desigualdades socioeconómicas para ir hilvanando respuestas desde las políticas públicas que piensen lo global desde las particularidades de lo local. Además, queremos generar instancias y articulaciones con el mundo político y social para consolidar un espacio crítico y reflexivo como un intersticio entre los plurales mundos que trabajan temáticas medioambientales, es decir, pensar las políticas públicas desde un encuentro polifónico entre la academia, el Estado, el activismo y los movimientos sociales que trabajan por enfrentar y mitigar la realidad climática.

Les invitamos a participar en esta área de la Fundación La Alameda, ya que nuestro país es uno de los lugares vulnerables ante el calentamiento global, lo que está produciendo migraciones forzadas por problemas del uso de suelo, aumento nivel del mar, extinción de especies, sequías, entre otros; se profundiza la desigualdad de género, el empobrecimiento de la agricultura y de las comunidades indígenas. Por lo mismo, existe un estrecho vínculo entre la toma de decisiones concretas y pensar en un nuevo modelo de desarrollo que garantice políticas sociales que resuelvan problema de la dignidad, discriminación y de la desigualdad social. La oportunidad de tener una nueva constitución es una ventana que debemos aprovechar para que podamos plasmar el derecho a un medioambiente sano y a armonizar la relación que tenemos con el capital natural como sociedad. No podemos permitir que se siga profundizando la crisis climática que vive el mundo.

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Administradora Pública de la Universidad de Santiago de Chile y ex vicepresidenta de Federación de Estudiantes de la misma institución. Diplomas en liderazgo transformacional para la Educación Superior Unesco-Universidad de Santiago de Chile y de Análisis Político de la Universidad de Chile. Máster (c) en investigación de Políticas Públicas y miembro del laboratorio de políticas públicas comparadas de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales Flacso sede Ecuador. Compiladora del libro: “Chile y el cambio climático: Pensar globalmente, actuar localmente”. Representante de Chile como “Young Global Changers, Global Solutions Initiative” del año 2019.

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