MIPYMES a la deriva

Por Tomás Laibe, cientista político

El efecto del covid19 ya se está sintiendo en nuestra economía y en el bolsillo de los chilenos. Un foco especial de atención han recibido las micro, pequeñas y medianas empresas, que aportan cerca del 60% del empleo. A pesar de estar frecuentemente en boca de los diferentes actores políticos, suelen sentirse muy solos en su operación diaria, peor en momentos económicos complejos.

De acuerdo a datos de la Cámara de Comercio de Santiago, el 80% de las empresas ha disminuido sus ventas por la emergencia sanitaria. Las más afectadas son los pequeños negocios del sector turístico y gastronómico, que han cerrado completamente sus puertas y que han debido inventar otras maneras de sobrevivir.

El riesgo de que esto continúe y se deba cerrar y despedir trabajadores es real: entre enero y abril las solicitudes por liquidación o quiebra de personas aumentaron un 20% y cerca de un 11% en el caso de empresas. Aun así, se estima que el reflejo real de la crisis se produzca en los meses venideros, por lo que las cifras se podrían disparar.

Es decir, todo indica que estamos recién entrando a una fase de depresión económica que puede ser muy difícil para miles de negocios y que pueden complicar la economía de muchas familias que dependen de estos.

Con todo, el gobierno en un inicio lanzó un plan de apoyo razonable, que incluyó la opción de postergar IVA y pagos previsionales mensuales por tres meses, otorgando liquidez a las MiPymes. No obstante, el plazo de tres meses se acerca. Lo mismo en el caso de aquellas empresas que hubiesen aplazado cuotas de créditos vigentes, pues muy probablemente el gobierno deberá mediar para nuevas facilidades de pago.

Para ayudar al flujo de caja y al capital de trabajo de las empresas, se impulsó la “Ley Fogape”, que sin embargo no ha dado los frutos esperados. El Presidente habló de beneficiar con créditos covid a un millón de empresas, pero con el paso de los días está claro que esa meta es muy poco realista. Al día de hoy, se han cursado 30 mil créditos, que de acuerdo a la banca no representaría más del 20% de las empresas elegibles. Es decir, aquellas que cumplen los requisitos.

Aunque es posible acelerar el ritmo de colocaciones, el problema radica en que una porción mayoritaria de las pequeñas empresas no cumple con los requisitos para acceder a créditos: buen historial crediticio y/o capacidad de pago. Precisamente por la pandemia, es que es aún más difícil alcanzar esas exigencias. En palabras del mismo Ministro de Economía: los bancos están entregando créditos simplemente a las empresas “filete”, dejando de lado el resto.

Por ello, se requiere avanzar con urgencia en otras medidas que puedan dar oxígeno a las empresas, ya sea postergar pagos de cuentas de servicios básicos, entrega de subsidios directos o créditos blandos.

En ese sentido, se extraña un rol más importante de la Corfo y de Banco Estado, dos instituciones ancladas en la historia de Chile y que parecen estar en un segundo plano en términos de apoyos económicos a Mipymes. Por ejemplo, el Banco de Chile es el que más operaciones registra de créditos covid, quedando el BancoEstado en un segundo lugar. Es importante que se asuma que, en el contexto de crisis, el Banco estatal debe reafirmar la razón por la cual existe y aunque opera con las reglas del mercado, puede hacer más para apoyar a las empresas de menor tamaño.

Por otro lado, se ha impulsado la idea de ampliar los fondos en los cuales pueden invertir las AFP, creando una alternativa en activos nacionales, que podría aportar a entregar opciones de financiamiento a pequeñas y medianas empresas. Recientemente Axel Kaiser escribió en contra de esta idea, reflejando la resistencia de un sector muy duro de la derecha, que se niega a cualquier cambio en el sistema de capitalización individual.

Una iniciativa de este tipo podría devolver algo de credibilidad a las AFP, en la medida en que los chilenos sientan que sus fondos de pensiones son usados para enfrentar la crisis, pero también, contribuye a soluciones innovadoras que reflejen el esfuerzo público y privado que se está realizando.

En síntesis, pareciera que los problemas económicos están recién comenzando, por lo que es necesario analizar todas las alternativas posibles para ir en ayuda de quienes están pasándolo mal, dejando los dogmatismos de lados y propiciando un diálogo amplio. Es posible que para cumplir este propósito sea necesario un paquete heterogéneo de medidas, con una fuerte presión para que las instituciones vayan más allá de lo que tradicionalmente han hecho. Pero si no lo hacemos, las consecuencias económicas para el mediano y largo plazo pueden ser mucho peores, tanto para la economía como para la credibilidad de las instituciones.

N° de trabajadores alcanzados por la Ley de Protección al Empleo, balance al 22 de mayo de 2020. Fuente: Ministerio del Trabajo

Compartir

Agregar un comentario